“El Principe que quiso ser Princesa” [Book]

El Principe que quiso ser Princesa
Autor: Alvaro de Retana

El Principe que quiso ser Princesa es una novela corta erotica escrita por Alvaro de Retana en 1920.

Un joven principe es secuestrado por un mago, consigue escapar y se encuentra con una princesa y sus damas de compañia que estan exiliadas hasta que la princesa acepte satisfacer a su marido. El principe y la princesa se enamoran, y cuando el marido reclama a la princesa, esta disfraza al principe como una de sus damas de compañia y se lo lleva con ella.

Aqui podeis leer la historia completa.
http://www.jesusfelipe.es/alvaro_retana.htm#El_pr%C3%ADncipe_que_quiso_ser_princesa

“Smoke and Mirrors” [Book]

Smoke and Mirror
Humo y Espejos (trad. Española)
Autor: Neil Gaiman

Este libro es una reunión de historias cortas del autor britanico Neil Gaiman.

Hay una historia corta (muy corta en realidad) titulada “Changes” (Cambios) que trata sobre una pastilla inventada para curar el cancer. Resulta un exito, cura el cancer, pero tiene un efecto secundario, cambia de sexo al que la toma. Este problema tiene facil solucion, se toma otra pastilla y se vuelve a cambiar de sexo.

La historia explora las consecuencias que tiene para la humanidad este descubrimiento.

El propio Gaiman admite que era un esbozo de un futuro libro que al final no se decidio a escribir, y cuando una amiga escritora le pidio una historia para una antología sobre el sexo masculino y femenino, le dio esta.

Aqui os dejo algunos extractos

“Que la iglesia católica se declararía en contra del catalizador químico de Rajit, comercializado en esos momentos con el nombre de marca Recarga, principalmente porque el cambio de sexo hacía que un cuerpo de mujer reabsorbiera la carne de un feto cuando se recargaba: los varones no podían estar embarazados. Unas cuantas sectas religiosas más se declararían en contra de Recarga, la mayoría de ellas citando el Génesis, 1:27, «y los creó macho y hembra», como motivo.”

“Aunque Rajit se daba cuenta de que la Recarga haría que la operación de cambio de sexo resultara obsoleta, nunca se le ocurrió que alguien quisiera tomarlo por razones de deseo o curiosidad o evasión. Por lo tanto, nunca previo el mercado negro de Recarga y catalizadores químicos similares: ni tampoco que, a los quince años de la puesta en venta de Recarga y de la aprobación de la FDA, las ventas ilegales de las imitaciones de Recarga de diseño (carga pirata, como se las conoció pronto) venderían, gramo a gramo, más de diez veces que la heroína y la cocaína.”

“En varios de los Nuevos Estados Comunistas de Europa del Este la posesión de cargas pirata traía aparejada la pena de muerte.
Se denunció que en Tailandia y Mongolia se estaba obligando a recargar a los chicos en chicas para aumentar su valor como prostitutas.”